Sabido es que los seres humanos somos volátiles a
lo largo de nuestros días, y en algunos casos aún a lo largo de nuestras
horas, minutos y hasta segundos.
Nótese que me refiero a "los seres
humanos" para escudarme y no dejar al descubierto mi propia volatilidad.
La frase aplica como una excusa lingüística que no hace más que ponerme en
evidencia.
A esta corta altura, no podrá negar que soy honesto
(o al menos en este párrafo).
Aquí hago una lastimosa enumeración de las distintas profesiones
que mi orientación vocacional me ha impulsado a explorar, poniendo en claro
por qué en cada caso he terminado frustrado.
Es probable que la enunciación y las
justificaciones le resulten representativas y graciosas. Prepare entonces la
caja de pañuelos descartables antes de la lectura por si llora de risa. Yo la
usaré durante la escritura para lo contrario.
