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| Image courtesy of Rawich / FreeDigitalPhotos.net |
De repente, cual volcán islandés dormido por décadas, Quality Audit, área
de la empresa encargada de las auditorías, despertó de su letargo.
El email llegó como un látigo,
inesperado, repentino, rayo luminoso profanando la oscuridad, meteorito salvaje
en la nebulosa galáctica (me parece que me fui al corno, ¿no?).
Lo cierto es que sin mediar advertencia, olvidando aquello de “el que avisa no
traiciona”, la comunicación establecía responsables y plazos para las
auditorías, con envío de evidencias previas y todo.
¿Qué debería hacer usted en estos
casos? ¿Cambiar de organización? Dudoso. ¿Tirarle el fardo al de al lado?
Improbable. ¿Planear un atentado al auditor? Punible. La palabra clave es
RESIGNACIÓN.
